Hay momentos en los que no busco a nadie.
Solo silencio… y algo que me distraiga.
La primera vez que me encontré con la lectura erótica, no esperaba gran cosa.
Pensé que sería solo otra historia más.
Pero hay palabras que no se quedan en la página…
hay palabras que empiezan a quedarse contigo.


Al principio era curiosidad.
Después… fue necesidad.
La lectura erótica tiene algo que no se explica del todo.
No es solo lo que cuenta, sino cómo lo cuenta…
cómo logra que una escena se quede dando vueltas incluso cuando cierras la página. Me descubrí releyendo, deteniéndome más de lo normal,
como si cada frase tuviera algo que decirme a mí.


Nadie sabe lo que hago cuando leo.
Y quizá ahí está la gracia… en que algunas cosas no necesitan ser explicadas.
La lectura erótica no siempre busca ser entendida.
A veces solo quiere ser sentida, en el momento justo.
Si este tipo de historias también te encuentra a ti,
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