Por alguna razón u otra Sofía me había metido en una situación embarazosa, además de eso me deja unos preservativos en la mesita de noche. Lo único que yo veía era que me estaba metiendo a mí por medio para salvar su fianza. Cual habrá sido la conversación entre ellas y será cierto que Norma le haya pedido que yo vaya a su habitación.
Estaba en duda de querer hablar con Norma, auto culparme no me parecía una salida, ahora cualquier cosa que suceda en el piso, seré yo el primero al que culparan. Como salga alguna habitación cerca del mall donde trabajo, me piro de esta vivienda. —pensaba mientras guardaba aquello en mi bolsillo.
Gabriel encuentra unos preservativos en su habitación y decide hablar con Norma para aclarar una situación que parece ir mucho más allá de una simple discusión por la fianza.
Salí de mi habitación, llevaba los preservativos, Sofía se había marchado al trabajo, el silencio era total en el piso, casi las diez de la noche. Estaba un poco desanimado, no tenía ganas de solucionar nada, no sé qué era peor. —animo…
Caminé hacia el final del pasillo, me detuve un momento en la puerta de Norma, respiré hondo y toque.

Toc, toc,
Pasa Gabriel. —asumí que esperaba mi visita.
Hola Norma, que tal, estee quieres que pasé?
Si… pasa y cierra por favor.
Vi que leía un libro de tapa gruesa. En apariencia física, lucia casi como de costumbre. Será el silencio, la oscuridad, su habitación encerraba un halo de inquietante erotismo. No sé porque, pero de manera instintiva roce los preservativos que llevaba en mi bolsillo.
Tranquilo que no voy a comerte, hasta saber la verdad, tienes tiempo.
Je, je, que dices.
Creo que no tuviste tanto temor al dejar pasar a tu amiguita al piso.
A ver, espera, espera que eso tiene una explicación.
Te escucho, que sucedió. —se acomodaba mostrando interés en lo que iba yo a decir.
Solo puedo decir que lo lamento, no volverá a suceder.
Gabriel, puedo pedirte una cosa, la verdad por favor. Escucha, tonta no soy, veo cosas, escucho cosas y no quiero hacer de esto un interrogatorio mayor.
Ok,
Esa braga que encontré en el sofá, obviamente tuya no es, me refiero, es de alguna amiga tuya?
El silencio se apodero de la habitación, que me costaba decir solo una silaba y salir de todo esto, que malo podría pasarme.
No,
¡Lo sabía. Es que lo sabía!
Ahora sé lo que paso, ahora puedo tomar una decisión, márchate si así lo deseas.
Norma, puedo preguntarte algo, exactamente que te contó Sofía, ya que me metió en esto, creo que sería justo que sepa la verdad, no?
Sí claro, solo te pido que no salga de esta habitación. Ella me dijo que no eran suyas, pero conozco a Sofía desde un tiempo atrás y créeme, me quedo con los detalles de algunas cosas.
“La vi una vez en el sofá con su pareja… y desde entonces sé que no todo lo que hace es casual.”
En serio, eso no lo sabía.
Yo venía del trabajo, nada más entrar, oí gemidos, no lo podía creer, ambos mirando hacia la ventana, tal cual los vi, salí de inmediato.
Pero que me cuentas, estaban….
Sí, eso que piensas, en el sofá, desnudos obviamente.
Y que paso después, le dijiste algo. —a la vez que me relajaba y sentaba a su lado.

Pues debí de encararla, no digo que no pueda tener “amigos”, me da igual, pero solo había una regla y hacerlo en las áreas comunes estaba prohibido.
Espera, pero a mi si me lo prohibiste desde el primer momento.
Pues por eso precisamente, para evitar estas situaciones. Y ella la incumplió.
Una pregunta, ¿porque te metiste en esto?
Por hacerle un favor supongo. Que harás ahora, si te das cuenta estoy en el medio.
Tranquilo, cuando vuelva hablaré con ella, es que estas cosas no pueden volver a suceder.
Ella solo observaba en silencio. Sentado a su lado, vi como se acomodaba la camiseta ajustada que llevaba puesta, era cierto que hacia algo de calor y más aun con la puerta cerrada.
Debo tomar una pastilla, iré por un vaso con agua.
Espera que voy yo, te lo lleno completo o por la mitad.
Por la mitad está bien, gracias, así me pongo cómoda.
Salí y caminé hacia la cocina, esbocé una gran sonrisa, no fue tan difícil después de todo.
De regreso noté algo diferente, se había puesto más cómoda. Sentada sobre la silla, sus pezones claramente se marcaban, solo mire con discreción.

Mira aquí tienes el vaso con agua, me voy, así haces lo que tienes que hacer.
Espera Gabriel, te molesta si te hago una pregunta.
No, para nada, dime.
Que pensabas encontrar en esta habitación esta noche.
No lo entiendo, Sofía me dijo que viniera a hablar contigo.
Hablar, solo eso?
Que más, pues eso no, que debía de solucionar este incidente.
Ah ok, muy bien.
Que más podría ser, bueno ella hablo sobre una fianza.
Ok, ese tema lo veré directamente con ella.
Pues entonces todo en orden, me voy.
Pensabas encontrar algo más que la solución a un problema que no es tuyo?.
Norma, no sé si hablamos de lo mismo, pero creo que ambos somos adultos y si va a pasar algo, pues no me cierro puertas.
Pasar algo? es cierto entonces lo que me comentó Sofía.
Que te ha comentado.
Nada olvídalo. A veces pienso en voz alta.
En ese momento ella se puso de pie y se fue hacia el ropero, se empinó para coger algo de arriba, no llegaba y mientras más se empinaba, más dejaba a mi vista la voluptuosidad de su cuerpo.

Espera déjame ayudarte.
Es que hay una cartera que no logro alcanzar, uy, cuidado que hay polvo.
Metí la mano por encima y logré sacar un bolso negro.
Gracias, lo necesitaba.
De nada
Al mirar sobre la cama, ambos notamos de inmediato los preservativos, aquellos que por alguna razón se habían escurrido de mi bolsillo. Silencio, su mirada, estaba avergonzado.
Vaya —dijo en una clara alusión a lo que yacía en la cama.
Yo por supuesto, no tenía nada que decir.
No pensé que fueras tan precavido por tu parte, o fue idea de ella?
Trague saliva, para intentar refrescar mi garganta y no delatar a nadie.
No es lo que parece, solo estaban en mi bolsillo, olvidé que los llevaba encima.
Ah, ok. Y pensabas utilizarlos esta noche?
No lo sé, creo que no.
Que fue lo que te dijo Sofía, Gabriel no me mientas
Me dijo que tú y yo «deberíamos hablar». —Norma permaneció unos segundos en silencio. No parecía sorprendida. Más bien parecía estar encajando piezas.
Curioso.
¿Qué tiene de curioso?
Que Sofía te enviara hasta aquí y por lo que veo, preparado.
Bueno, ella pensó que era lo mejor, lo de hablar, lo otro, ya te lo dije.
No. Sofía rara vez hace algo porque sea lo mejor.
La miré sin entender. Norma sonrió apenas.
Hace las cosas porque cree que puede controlar el resultado.
No la veo tan calculadora.
Porque no la conoces como yo.
Volvió a mirar los preservativos sobre la cama. Después me miró a mí. Aquella vez mantuvo la mirada un poco más de lo normal.

Y dime una cosa, Gabriel.
¿Sí?
Si ella esperaba que ocurriera algo esta noche… ¿qué crees que esperaba exactamente?
Sentí que cualquier respuesta era una trampa.
No lo sé.
Pues yo tampoco, pero esta noche no habrá nada que contar.
La forma en que lo dijo me hizo pensar que sí lo sabía. Se acercó a la cama, los cogió y los dejó sobre la mesita de noche.
Sin enfado. Sin reproches. Como si fueran una simple pieza más de un rompecabezas.
Creo que por hoy ya hemos hablado suficiente.
¿Estás segura?
Sí.
Caminé hacia la puerta. Cuando puse la mano sobre el pomo escuché su voz.
Gabriel.
Si dime,
La próxima vez que Sofía te pida que hagas algo, pregúntate primero quién sale ganando.
La observé en silencio.
¿Y quién está ganando ahora?
Por primera vez en toda la noche apareció una sonrisa auténtica en su rostro.
Eso es precisamente lo que estoy intentando averiguar.
Salí de la habitación sin saber muy bien qué acababa de pasar. Mientras avanzaba por el pasillo tuve la extraña sensación de que el problema de las bragas, la fianza y los preservativos ya no era el tema principal.
Había algo en aquella sonrisa cuando cerró la puerta. Como si acabara de encontrar una posibilidad que aún no estaba dispuesta a compartir con nadie.